Maria Lluch Senar (Benicarló, 1982) es investigadora del CRG - Centro de Regulación Genómica. Se licenció en biotecnología en la Universidad Autónoma de Barcelona e hizo su doctorado en el grupo de biología molecular del Instituto de Biotecnología y Biomedicina de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Durante la tesis, Maria Lluch Senar hizo una estancia en el
Institut für Mikrobiologie und Genetik en la universidad de Göttingen
(Alemania). Actualmente trabaja como postdoctorado en el grupo de Luis Serrano,
en el CRG. Sus temas de interés son la biología de sistemas, la transcriptómica
y la división celular en organismos modelo como Mycoplasmapneu-moniae.
Hoy tenemos la suerte de publicar esta entrevista con esta investigadora
tan inspiradora.
En este blog nos
gusta destacar lo potente que es el ecosistema biotecnológico de Barcelona.
Desde tu visión internacional: ¿qué crees que tenemos y en qué podemos mejorar?
Barcelona se puede considerar como uno de los nichos de la
biotecnología por su potencial intelectual, buen grado de formación profesional
y por la concienciación social de apoyar a la investigación como se refleja
cada año con iniciativas como la Marató.
Pese a que la sociedad cree en el potencial de la ciencia,
al final ese interés no se ve reflejado en el apoyo económico que se necesita
por parte gubernamental. La financiación es una de las necesidades
prioritarias, pues España es de los únicos países europeos que no ha
incrementado su inversión en ciencia en los últimos 5 años. Pero podría decir
que incrementar la aportación económica en ciencia no es la única opción para
mejorar, hay un problema burocrático detrás de la asignación y gestión de
proyectos nacionales que hacer muy difícil llevarlos a cabo y poder avanzar al
ritmo que se podría.
¿Cómo ves el área de
transferencia? ¿Crees que se aprovecha todo el conocimiento de los centros de
excelencia para generar nuevas patentes y start-ups?
El apoyar startups
o empresas que están emergiendo de la investigación podría ser una manera de
generar nuevos puestos de trabajo y evitar la “emigración de científicos y
personal formado”, uno de los problemas vigentes en la sociedad española
actual; se forman profesionales brillantes que acaban yendo al extranjero
porque aquí no tienen salida profesional.
Afortunadamente, y principalmente en Cataluña, están
apareciendo varias fuentes de financiación y fondos de capital riesgo como la
Caixa Capital Risk, Ysios.. que empiezan a sembrar confianza y valorar el
potencial económico y financiero que puede tener el invertir en I+D.
Pero, pese a que muchas empresas biotecnológicas podrían
emerger de fondos de capital riesgo, o buscando inversión privada, lo que
faltan son infraestructuras asequibles para emprendedores. No se dispone de un
apoyo en cuanto a espacios adecuados para hacer incubación de empresas
biotecnológicas como en muchos otros países.
Otra necesidad es la de crear un nicho interdisciplinar que
comprenda científicos y empresarios, que permita interaccionar a gente de
diferentes disciplinas y que juntos trabajen por un objetivo común, trasladar
la ciencia a la sociedad. Llevar los descubrimientos al desarrollo final, al
mercado, a cubrir las necesidades en salud, medioambiente…Por lo tanto, desde
mi punto de vista, pese a que se genera ciencia de excelencia, se empieza a
invertir en proyectos biotecnológicos aún estamos lejos de parecernos a Silicon
Valley.
Estás especializada
en la biología de sistemas. ¿Cómo la definirías y en qué se diferencia de la
disciplina más clásica?
Nuestro grupo hacemos diseño de sistemas biológicos mediante
la integración de biología de sistemas y biología sintética. Mediante la
biología de sistemas, pretendemos entender de manera cuantitativa y global un organismo,
en nuestro caso una bacteria mínima (Mycoplasma pneumoniae). Nos distingue de
la biología más clásica en que no estudiamos un solo gen o proteína para
entender su función, sino que mediante el uso de técnicas de ómicas (genómica, transciptómica y
proteómica) intentamos entender el conjunto global de los diferentes procesos
que hacen que la célula se divida. Nuestro objetivo es integrar todos esos
datos y conocimientos en un modelo computacional, que simule el comportamiento
de una célula en el ordenador. Este modelo podría emplearse para hacer
ingeniería de manera racional, conocida como biología sintética, para
desarrollar aplicaciones para el tratamiento de enfermedades.
¿Cuál es el foco de la
investigación de Maria Lluch Senar actualmente?
En el laboratorio estamos trabajando en diferentes líneas de
investigación básicamente orientadas a la ingeniería de Mycoplasma pneumoniae.
Esta bacteria está presente en el pulmón de la mayor parte de la población y
solo en pacientes inmunodeprimidos puede causar neumonía atípica que es
tratable mediante el uso de antibióticos. Llevo más de 15 años trabajando con
Mycoplasma, la considero muy interesante por su genoma pequeño, con tan sólo
unos 700 genes, es un organismo modelo para entender la biología de manera
cuantitativa. Como biotecnóloga, estoy interesada en el desarrollo de
aplicaciones y nuestra idea es modificar esta bacteria para que sea capaz de
tratar enfermedades infecciosas en el pulmón. Básicamente, mediante el
desarrollo de herramientas de biología molecular hemos sido capaces de
modificar su genoma para que no produzca neumonía atípica y para que sea capaz
de producir proteínas terapéuticas que ayudan a disolver biopelículas formadas
por patógenos.
Estas biopelículas los protegen de la acción de los antibióticos
y muchas personas mueren de enfermedades infecciosas respiratorias, de hecho
las enfermedades de pulmón son la segunda causa de muerte en el mundo. Nosotros
hemos conseguido demostrar en ratón que este “chassis” bacteriano es inocuo y
permite producir agentes que degradan estas biopelículas eliminando los
microorganismos patógenos.
Hay dos aspectos que
nos interesan mucho y que nos gustaría comentar contigo. En primer lugar,¿ cómo
ves el rol de la mujer en la investigación?. Como miembro del Gender Balance
del CRG, ¿crees que queda mucho trabajo por hacer?
Es evidente que el papel de la mujer en ciencia, como en
otras profesiones, está poco representado en posiciones importantes o de
dirección. Desde mi punto de vista en gran medida se debe a la dificultad de
compaginar la maternidad con la vida laboral. En ciencia se complica mucho más,
porque un parón de cuatro o cinco meses en un proyecto, puede tener un impacto
muy alto en cuanto a publicaciones se refiere, que es la manera actual de evaluar
la producción científica. El proyecto LIBRA, liderado por la Dra Isabelle
Vernós, ha permitido avanzar mucho en la implantación de medidas para apoyar a
las mujeres que son madres y hacer que este “parón” les afecte menos.
Pero a mi parecer, tenemos un problema más difícil de
subsanar, es la percepción social o cultural del papel de la mujer y de las
aptitudes que realmente se necesitan para hacer buena ciencia. Diría que el
carácter competitivo de la ciencia tradicional está cambiando en la actualidad.
Creo que hoy en día la ciencia adquiere cada vez más un carácter
interdisciplinar y multicultural. Científicos de diferentes especialidades y de
diferentes lugares de todo el mundo interaccionan y colaboran para llevar a
cabo proyectos de investigación de gran envergadura. Es crucial tener aptitudes
más allá de la competitividad y ambición; el tener capacidad de crear un grupo
que crea en un proyecto común, el desarrollar comunidades científicas que
colaboren. Todo ello, requiere de habilidades que pueden estar más presentes en
las mujeres que en los hombres y se han menospreciado en un pasado. Pero cada
vez se hace más evidente que se requiere la integración de ambas percepciones y
conductas para progresar y poder llevar a cabo con éxito la ciencia del futuro.
El segundo tema,
también relacionado, es el de la difusión. ¿Cómo crees que podemos contribuir a
acercar la ciencia a la ciudadanía?
Creo que requiere una implicación por ambas partes. Por un
lado, los científicos tenemos que intentar cambiar nuestro lenguaje técnico e
intentar comunicar mejor. Por otro lado, resulta difícil llegar a los medios de
comunicación como los programas de televisión. Posiblemente, hacer un programa
estilo “master chef” pero en ciencia podría ayudar a mostrar el día a día de un
científico y a romper la imagen de la “bata blanca”.
El poder acercarnos de una
manera más didáctica y amena a la sociedad facilitaría la interlocución. Para
ello, también se requeriría que los científicos nos abriéramos un poco más al
mundo. Que nos concienciásemos de la importancia que tiene el que la gente sepa
lo que hacemos, pues al fin y al cabo, lo que hacemos es gracias a la
financiación que llega de la ciudadanía. Creo que en la conciencia y motivación
de todo científico está el trabajar por y para solucionar problemas que afectan
a la sociedad, desde la ciencia básica o aplicada y eso a veces no sabemos cómo
transmitirlo y enseñarlo.

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