¡Aviso! Hoy el post tiene un toque reivindicativo. Suelo
leer revistas científicas, pero también divulgativas. Me gusta el trato que
éstas dan a la información científica y cómo consiguen acercar nuestro complejo
lenguaje y sector a los ciudadanos de a pie.
Es así como encontré un artículo
de la revista Muy
Interesante que, aunque no me sorprendió en absoluto, no deja de ser
preocupante. En él se decía que “solo un 7% de las niñas se ven como
científicas en el futuro” y que, “pese a que la presencia de mujeres en
programas universitarios es de más del 50%, el número de catedráticas y
profesoras no llega, ni mucho menos, a la paridad”.
Es indiscutible que hay grandes investigadoras en Barcelona. Conozco algunas muy buenas en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB) o en el Centro de Regulación de Genómica (CRG), como Maria Lluch Senar y Gloria Pascual.
Sin embargo, la pregunta sobre la falta de presencia de mujeres
en la ciencia surge por sí sola: ¿por qué? Parece que uno de los motivos es la
falta de referentes femeninos. Yo añadiría que, sin duda, otro es que
socialmente se sigue considerando que las profesiones científicas ‘son para
chicos’. Suena a obviedad, pero es la realidad.
Todas las iniciativas para acercar la ciencia a las niñas
son importantes y necesarias. Pero también lo es hacerlo de forma natural. La
ciencia no es de chicos. Tampoco de chicas. Es de científic@s. De personas con
curiosidad, con inquietud por conocer el por qué de las cosas, por entender
cómo funciona el mundo y con interés por contribuir a su mejora. Dejemos que
cada niña, que cada niño, escoja su camino libremente. Fomentemos vocaciones,
no patrones.

Comentarios
Publicar un comentario